¡Hola! Soy Laura Ledesma y…
Me gusta descubrir el mundo. El de fuera y el de hacia dentro.
Me gusta hacer kilómetros explorando vastas extensiones de paisajes y adentrarme en las concavidades del alma, allí donde se esconden muchas respuestas y aún más preguntas.
Y en este camino de doble sentido, de joven, descubrí que detrás de la belleza, que con mi primera cámara de fotos intentaba retener, había unas matemáticas que la podían explicar y esto me fascinó tanto que decidí estudiar la carrera de Matemáticas.
A día de hoy, agradezco este conocimiento que me ha dado una forma de pensar estructurada, analítica y con capacidad de encontrar soluciones.
Sin embargo, la belleza no la supe encontrar en un trabajo como matemática en el mundo de las finanzas y mi mundo se iba volviendo cada día más gris, así que con 26 años decidí dar un giro de 360 grados e ir más lejos a buscar color.
Esta búsqueda me llevó a conocer y vivir en diferentes países como Canadá, Alemania y, finalmente, Mozambique.
El resultado fue que la paleta de colores aumentó exponencialmente: otras culturas, otras formas de vivir, otras formas de relacionarnos.
Los paisajes que veía me llenaban, me conectaban con algo más grande y con algo más profundo.
Agradezco esta etapa que me ha dado una perspectiva más amplia de las personas, de mí y del mundo. Los colores quedaron dentro de mi alma y la belleza quedó plasmada en bellas fotografías.
Y tantos kilómetros como avanzaba hacia fuera, los hacía en sentido inverso, hacia dentro y en este sentido, me di cuenta de la importancia de la educación, de cómo nos moldean los años de escolarización.
Y esto me llevó a interesarme por modelos educativos respetuosos y a acompañar a adolescentes desde mi trabajo como profesora de matemáticas, que llevo haciendo durante los diez últimos años.
Agradezco esta profesión por haberme permitido reconectar con el potencial del grupo y el apasionante mundo de las dinámicas, a menudo ocultas, que hay en ellos y los colores brillantes y luminosos que pueden nacer de ellos cuando cada persona tiene su lugar y es vista con amor.
Y en este viaje de autoconocimiento constante recibí mi primera constelación y hubo un antes y un después en mi vida.
Vi y recibí el efecto sanador de esta técnica que permite poner luz y colores cálidos en los lugares del alma más oscuros y donde la mente no puede acceder. De repente estaban representados en formato 3D y mediante un grupo de personas, las dinámicas ocultas y obstáculos que estaban atascando mi camino y que yo no era capaz de ver.
Y me cautivó tanto esta forma de acceder al inconsciente y de liberar bloqueos que me formé como consteladora con Antoni Ferragut.
Gracias a las constelaciones familiares, pude darme cuenta de patrones que repetía de forma inconsciente y vivir una vida más plena.
Pongo mi sensibilidad, mi fuerza, mi respeto y mi amor a la vida y a la verdad, al servicio de la vida para acompañarte en este camino.