Una sensación de vacío interno, de que me falta algo para estar completo. Una sensación de nostalgia profunda, de tristeza permanente. Vivir la vida a medias, sin permitirme conseguir lo que realmente quiero. Poca vitalidad, poca energía, apatía. Una culpa y una sensación de tener que cuidar a los demás antes que a mí mismo. Un deseo profundo de fusión en las relaciones amorosas. Un miedo constante a que esta persona se vaya. La búsqueda constante de algo que me falta y que desconozco. Estas son algunas características del síndrome del gemelo solitario.
El gemelo solitario es la persona que empezó la vida en el útero materno junto a su hermano gemelo pero durante el periodo gestacional este último falleció. Este hecho, que según estudios afecta a alrededor del 15% de la población, suele acontecer sin dejar huella visible a simple vista, ya que puede haber ocurrido incluso antes de la primera ecografía, pasando desapercibido para la madre. Sin embargo, esta pérdida intrauterina deja una profunda huella al gemelo solitario.
Vivo mi vida en plural, somos dos, en nuestra burbuja dentro del útero, con una fuerte conexión y fusión con mi gemelo. Sin previo aviso, todo se interrumpe. Él ya no está aquí. Solo quedo yo, sin entender nada. ¿Ha sido mi culpa? ¿Cómo podría haberlo salvado? Una sensación de congelación me recorre por dentro.
La relación que el gemelo solitario mantiene con su hermano gemelo, es su primera experiencia de vínculo, una relación de intimidad y de fuerte conexión que es interrumpida por la pérdida inesperada de éste. Esta experiencia inicial de fusión y la posterior pérdida quedan grabadas en el inconsciente del gemelo solitario, en sus células y en su memoria emocional. Una fusión seguida de una separación desgarradora. La vida ligada a la muerte. El gemelo solitario pasa su vida reviviendo este patrón, buscando al gemelo evanescente de forma inconsciente en sus parejas. Como no sabe qué está buscando es difícil de encontrar y nunca queda saciado.
¿Y cómo lo sanamos?
Estos hechos traumáticos prenatales no han sido elaborados pero han quedado enterrados en el cuerpo del gemelo que sobrevive y tiñen toda su vida. Reconocer la existencia de su gemelo, darle un lugar y poner palabras a todos estos hechos ocultos dentro de nosotros lleva a una profunda transformación del gemelo solitario. El gemelo puede elaborar el duelo, aprender a convivir con la pérdida, y comenzar a vivir su propia vida.
El trabajo a través de constelaciones familiares y rituales permite acceder a esta memoria prenatal y preverbal para liberar la carga y el dolor que lleva sin ser consciente.
A medida que el gemelo solitario reconoce esta herida, le da un lugar y la trabaja, la sensación de estar vacío va cambiando y consigue llenarse de sí mismo y vivir su vida de forma auténtica.
Nuestra vida empieza antes de nacer. Todo lo que experimentamos mientras estábamos dentro del vientre materno forma parte de nuestra historia personal. Aunque no conservemos recuerdos conscientes de esa etapa prenatal, los impactos son profundos y duraderos. Concedámosle el espacio que se merece.
Si quieres trabajar la herida del gemelo solitario, podemos hacerlo en el próximo taller «Ara hi som tots» del 10 de mayo y 7 de junio en Cardedeu.